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Ser feliz para tener salud

Ser feliz para tener salud
16 jun

Ser feliz para tener salud

La alegría se aprende para estar contento, sano y longevo

El 20 de junio es el Yellow Day o el día más feliz del año. Así lo reflejan estadísticas como el World Happiness Report (WHR) (“Informe Anual de la Felicidad”), promovido por la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Lo de yellow (amarillo) es porque según la psicología de los colores, este en concreto se vincula con felicidad, optimismo, positivismo, diversión, inteligencia y creatividad.

Desde una óptica macroeconómica y sociológica, el WHR emplea las siguientes variables para establecer un ranking de los países más felices. Estos parámetros son: Producto Interior Bruto (PIB), ayudas para la población, esperanza de vida, libertad, percepción de la generosidad, índice de corrupción y calidad de vida de los habitantes.

Así pues, los países que desbordan más alegría son: Finlandia, Dinamarca, Suiza, Islandia, Holanda, Noruega, Suecia, Luxemburgo, Austria y Nueva Zelanda. España está en el puesto número 24, teniendo en cuenta que entre 2017 y 2019 se ubicaba en el 27, a pesar de los rigores de la pandemia y la fuerte crisis económico y sanitaria que sacude al país.

Pero al margen de coyunturas, infraestructuras, servicios… ¿Cómo ser feliz?

Las reglas

La Universidad de Harvard (Cambridge, EE.UU.) ofrece seis consejos para sentirse “afortunado y contento”. Porque a juicio de esta magna institución, hay que “aprender a ser feliz”.

  • Perdonarse los fracasos, es más, felicitarse por ellos. Solo aceptando las emociones negativas se consigue positividad y alegría. Bajos niveles de perdón, retroalimentan depresión, ansiedad y baja autoestima.
  • No hay que dar por sentado que todo lo bueno sucede sin más, hay que agradecerlo. Los acontecimientos no vienen de manera fortuita.
  • Hacer deporte. Al caminar sólo 30 minutos al día a paso rápido o una hora de manera más relajada, el cerebro secreta endorfinas y por ende, se es feliz y se aminora el dolor.
  • Identificar lo verdaderamente importante. “Quien mucho abarca, poco aprieta”, reza el dicho popular. Y no solo en el trabajo, con la familia lo mismo. Hay que desconectar y disfrutar de los seres queridos.
  • Meditar. Combate el estrés y resiste los “baches” gracias a la paz interior que infunde.
  • Resiliencia. No todo es dinero, la felicidad es un estado mental. Los depresivos se autoculpan de sus fracasos y relacionan los éxitos con factores externos a ellos. Tampoco es cuestión de “colgarse medallas” constantemente. No hay que perder la percepción de que el fracaso es una oportunidad de aprendizaje y adaptación. Es la capacidad de un individuo para enfrentarse a circunstancias adversas, condiciones de vida difíciles o situaciones traumáticas, recuperarse y salir fortalecido.

Otra universidad, la de Utah (EE.UU.) manifiesta que las personas felices se sienten bien consigo mismas, tienden a cuidarse más y a llevar estilos de vida saludables como hacer ejercicio, comer bien o dormir las horas necesarias. La felicidad incide directamente sobre el sistema cardiovascular e inmunológico, en los niveles hormonales e inflamatorios, la aceleración de la cicatrización de las heridas… Siendo feliz se es más sano y longevo.

En el entorno laboral, los trabajadores felices están más comprometidos con los proyectos de la empresa y su mayor implicación infunde mayor productividad a la compañía.

Para plasmar esta circunstancia, los directivos tienen que enarbolar estandartes como formación, igualdad de género, organización laboral interna, conciliación familiar…

Empoderamiento

Según Right Management, el 70% de los trabajadores comprometidos con su trabajo, permanecerán mínimo cinco años más en la compañía.

No menos importante son los elementos infraestructurales como el aislamiento acústico de la oficina, el control de la temperatura ambiente, la posibilidad de trabajar con luz natural, la correcta ventilación…

Desde la óptica crematística, Frederick Irving Herzberg, eminente psicólogo especialista en la gestión administrativa de las empresas e impulsor de la motivación y la higiene, reflexiona que el sueldo satisface las necesidades del trabajador en el corto plazo. Rápidamente, han de surgir nuevas formas de motivación. Por ello, los planes de retribución deberían ser lo más flexibles y personalizados, e incluir retribuciones económicas fijas y variables, beneficios sociales (seguros, asistencia sanitaria), recompensas profesionales (formación, promoción, vacaciones…).