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¿Cómo podemos fomentar una salud psicológica óptima?

¿Cómo podemos fomentar una salud psicológica óptima?
18 oct

¿Cómo podemos fomentar una salud psicológica óptima?

Marie Curie, la primera persona en recibir dos premios Nobel, dijo: “No debemos temer a las cosas, sino comprenderlas. Cuantas más cosas comprendamos, menos miedo tendremos”.

Concienciar es crucial para saber que lamentablemente ninguno estamos libres de padecer este tipo de problemas en cualquier etapa de nuestra vida, y que la vergüenza, el miedo, y la burla social, frenan las posibilidades de pedir ayuda y disponer de un tratamiento adecuado a tiempo.

Según un estudio de European Study of the Epidemiology of Mental Disorders (ESEMED), basado en una muestra de 5.473 personas, más de un 20% de la población en España, había presentado algún tipo de trastorno mental a lo largo de su vida. Los trastornos mentales afectan en mayor medida a las mujeres y crece su probabilidad de aparición con la edad.

Los más frecuentes son los relacionados con los cuadros de ansiedad. Los recursos de la sanidad pública son escasos, según fuentes oficiales contamos con 1 psiquiatra por cada 100.000 habitantes. Este escenario junto con factores como la cultura de la felicidad, la falta de recursos de control emocional, o la psiquiatrización de la vida cotidiana, junto con el estigma social que representa cualquier trastorno mental, hacen que en más de la mitad de los casos, no se reciba una ayuda adecuada.

Pero la salud mental no es sólo la ausencia de trastornos mentales, está determinada por múltiples factores socio económicos, biológicos y medioambientales. Podemos asociar la salud mental deficiente a factores como unas condiciones de trabajo estresantes, a la discriminación de género, a los modos de vida poco saludables entre otros. También hay factores de la personalidad y psicológicos específicos que hacen que una persona sea más vulnerable a los trastornos mentales. Los trastornos mentales también tienen causas de carácter biológico, dependientes, por ejemplo, de factores genéticos o de desequilibrios bioquímicos a nivel cerebral.

Pero, ¿Cómo podemos fomentar una salud psicológica óptima?

Establecer buenos hábitos de vida saludables implica realizar un compromiso mayor con la alimentación, nutrición y ejercicio físico, pero no debemos olvidarnos de favorecer una buena salud mental que funcione como garantía de aspectos que inciden directamente en nuestras vidas, nuestro entorno y nuestras relaciones sociales.
La salud emocional impulsará así mismo mejores hábitos nutricionales y deportivos, como un todo. Para impulsar una buena salud mental resulta primordial emplear el ejercicio físico no solo para mejorar la salud física y disponer de una salud activa, sana y equilibrada, sino que además el ejercicio físico contribuye a mejorar la autoestima, reduciendo la ansiedad y el estrés.

Por otro lado, disponer de una buena salud mental pasa por comprender y dejar un espacio para la escucha de nuestras propias emociones, algo a lo que no estamos acostumbrados. Las emociones no existen porque sí, sirven para lanzarnos mensajes sobre nuestro estilo de vida o nuestras relaciones sociales o familiares.
Nuestra mente está preparada para pensar siguiendo algunos patrones de forma inconsciente. Analizar lo que pasa por nuestra mente durante el día, nos ayudará a ser más conscientes de nuestras necesidades, indagar de forma diaria en nuestras emociones y nuestros pensamientos, favorecerá que se disipen por sí mismas.
Debemos permitirnos, darnos permiso para vivirlas y aprovecharlas sin juzgarlas, porque no son buenas ni malas, no nos definen, solo son parte de nosotros y tienen una función muy importante sobre nuestra salud mental.

Ser conscientes de nuestras emociones, sacarlas a la luz por un momento todos los días, escucharlas, darnos la oportunidad de vivirlas, escucharlas y tomar decisiones o reflexionar sobre muchos aspectos de nuestras vidas influirá directamente sobre nuestra salud mental.

Por último, cuidar nuestros hábitos de sueño, nuestras relaciones sociales, fomentar espacios de auto cuidado, entrenar nuestra asertividad y favorecer las actividades reforzantes de forma periódica, favorecerá también una vida psicológicamente saludable.

“Si añades un poco a lo poco, y lo haces con frecuencia, pronto poco llegará a ser mucho”.

 

Blanca Carreras, Psicóloga Activa Mutua