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“Electrosmog”, mejor prevenir que curar

“Electrosmog”, mejor prevenir que curar
23 jun

“Electrosmog”, mejor prevenir que curar

Reduce la vida 10 años, según algunos estudios

El 24 de junio, Día Internacional contra la Contaminación Electromagnética, nunca viene exento de polémica debido a las discrepancias entre defensores y detractores de los posibles efectos nocivos sobre la salud del también llamado electrosmog o electropolución.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que bajo los niveles promedio de intensidad a los que se somete un adulto en los países desarrollados, no existen efectos adversos para la salud.

Sin embargo, la International EMF Scientist Appeal (organización integrada por más de 200 científicos internacionales independientes y expertos en bioelectromagnetismo) hace tiempo que reclama a la ONU, una legislación que proteja a la población de los efectos de los campos electromagnéticos, debido a las conclusiones a las que llegan sus más de 2.000 estudios, aseguran. En la misma línea se posicionan Review of Enviromental Health o la asociación Electro y Químico Sensibles por el Derecho a la Salud.

Todos ellos, resaltan que vivir cerca de una antena de telefonía móvil, por ejemplo, es un riesgo para que la persona tenga el triple de posibilidades de padecer cáncer. Y es que en estas zonas, parece que la esperanza de vida es 10 años menor que en otros emplazamientos.

Afectación del medio ambiente

El Instituto para la Salud Geoambiental, por ejemplo, asegura que el ser humano, al igual que ha modificado a escala global el aire del planeta con elementos tóxicos, también ha trastocado el entorno electromagnético natural.

Los mencionados expertos advierten que la alta exposición a ondas electromagnéticas origina trastornos como: alteraciones inmunológicas, hipertensión, estrés, cansancio, vértigo, desorientación, incremento de la temperatura corporal, asma, depresión, enfermedades cardiovasculares, cáncer…

Así las cosas y a tenor de estas conclusiones, los citados científicos conminan a un uso limitado de las nuevas tecnologías. Como, por ejemplo: poner el móvil en modo avión cuando sea posible, usar cable en casa para navegar por internet y no wifi, no abusar de auriculares u otros aparatos inalámbricos; no instalar cerca de las habitaciones lavavajillas, lavadoras, microondas u otros aparatos electrónicos. No usar el móvil cerca de bebes o niños, prescindir de vigilabebés inalámbricos… Son algunos de los muchos consejos con los que presuntamente pueden prevenirse consecuencias no deseadas sobre la salud.

Por si acaso, introducir hábitos sencillos contra la electropolución como apagar el router cuando no se usa, utilizar el manos libres del móvil o alejarse de las antenas de telefonía, no requiere demasiado esfuerzo.