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Cuidado con el calor en el trabajo

Cuidado con el calor en el trabajo
16 jun

Cuidado con el calor en el trabajo

La accidentalidad laboral aumenta un 20% durante los meses más tórridos

Ya está aquí el calor y si hay que continuar trabajando porque no es momento de vacaciones, es necesario adoptar una serie de medidas preventivas en el ámbito laboral. El propósito: minimizar accidentes de trabajo y enfermedades laborales en esta problemática época del año.

Según fuentes del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III, los fallecimientos por golpes de calor en el conjunto del Estado español son del orden de 1.300 al año.

Ante el calentamiento global, las previsiones son bastante alarmantes, pues la cifra de finados puede dispararse, según las citadas fuentes, a los 12.000 y generar un coste supletorio a la Seguridad Social de unos 50.000 euros al año –manifiestan-, si no se toman las medidas preventivas necesarias para paliar la nueva coyuntura que genera esta catástrofe natural.

Ya hoy, en el ámbito laboral, la siniestralidad aumenta un 20% durante los meses más calurosos del año, según fuentes de CC.OO.

Buena ocasión entonces, para replantear revisiones médicas que detecten posibles patologías que se agraven con esfuerzos a altas temperaturas. Descartadas enfermedades u otros riesgos de salud, conviene que los responsables de la empresa replanteen la organización del trabajo para moderar o evitar en lo posible las actividades físicas en horas extremadamente calurosas.

En paralelo, hay que tener cautela para que los trabajadores a la intemperie, bajo condiciones muy calurosas y con cometidos exigentes, beban suficientes líquidos para compensar la pérdida de los mismos con la secreción de sudor.

No menos importante es mantener la piel siempre limpia para facilitar la traspiración, así como el uso de gorras o sombreros con los que proteger la cabeza del sol.

Hidratación

Ante condiciones de trabajo difíciles por calor excesivo, la organización laboral debe permitir la realización periódica de descansos breves para favorecer la recuperación y la hidratación. En caso de que la persona sufra trastornos leves, tipo calambres o agotamiento, tiene que suspender la actividad para que no se agraven y acontezca el tan temido golpe de calor.

El golpe de calor no es muy común, pero sí grave. En caso de insolación prolongada, el organismo es incapaz de adaptarse al aumento de calor, los mecanismos de termorregulación son insuficientes y se detienen. Ante este percance, es primordial que el cerebro siga recibiendo sangre. Para ello, hay que trasladar al afectado a un lugar fresco y sombrío. Refrescarle el cuerpo con compresas mojadas, especialmente en aquellas zonas donde concurren vasos sanguíneos importantes: cuello, pecho, axilas, ingles… Si el afectado está consciente hay que ofrecerle abundante agua fresca y abanicarlo.

Si tiene convulsiones, hay que controlar los signos vitales, la vía aérea y colocarlo en posición lateral. Acto seguido, proceder al traslado inmediato a un centro sanitario o avisar a los servicios médicos de urgencia.

Más información: en este enlace