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Salud mental y nutrición

Salud mental y nutrición
30 abr

Salud mental y nutrición

Ya lo dijo Hipócrates, que los alimentos sean tu medicina y que la medicina sea tu alimento.

Cuando pensamos en el modo en que nos alimentamos, prestamos poca atención a la relación que tiene nuestra dieta en nuestra salud mental, como si la mente no fuera física, como si no tuviera una representación en un órgano vital, el cerebro, pero es innegable que la realidad que vivimos y percibimos está definida por cien mil millones de neuronas y 100.000.000.000.000 espacios sinápticos: 10 elevado a 14.

¿Sabías que el cerebro humano absorbe el 20-27% de la tasa metabólica corporal? La tasa metabólica corporal es la cantidad mínima de energía requerida para mantener la vida en condiciones normales de reposo y bienestar.

Nuestro cerebro necesita para un correcto funcionamiento, una adecuada ingesta de nutrientes esenciales, como los ácidos grasos Omega-3, los aminoácidos esenciales, las vitaminas (ácido fólico, B12 y D) y los minerales como el zinc, el magnesio y el hierro.

La baja calidad de la dieta y la falta de ciertos nutrientes representan importantes factores de riesgo, especialmente para los trastornos mentales comunes.

La medicina comienza a tomar tímidamente una forma holística, es decir, tiene en cuenta un compendio de factores que incluyen hábitos y muchas investigaciones recientes apuntan a una relación entre nuestra dieta y nuestra salud mental.
Todos ya sabemos que debemos evitar el consumo de algunos alimentos como snacks, dulces, grasas trans, azúcares refinados, harinas refinadas o carnes procesadas para cuidar nuestra salud cardiovascular o evitar la obesidad, pero ¿sabemos que relación tiene esto con la salud de nuestro cerebro?

Este tipo de alimentación provoca un proceso inflamatorio en nuestro organismo y ya hoy diferentes investigaciones asocian los síntomas depresivos, entre otros, con un proceso inflamatorio crónico. (Reichenberg A, Yirmiya R, Schuld A, Kraus T, Haack M, Morag A et al. Cytokine-Associated Emotional and Cognitive Disturbances in Humans. Arch Gen Psychiatry. 2001;58(5):445).

Así mismo, existen estudios que relacionan la dieta de alta calidad (rica en fibras, vegetales, pescado y legumbres) con una disminución plasmática de los marcadores inflamatorios.

Si tenemos en cuenta los resultados de las investigaciones, los antioxidantes (vitamina C y E) y los ácidos grasos esenciales se han relacionado con la prevención de los trastornos del ánimo, el selenio, que actúa como regulador del ánimo e interviene en la función inmune, el hierro, de cuyo déficit se ha estudiado que produce síntomas como irritabilidad, apatía y falta de concentración, y se ha relacionado con la depresión.

La salud mental es multimodal, sin embargo la tratamos principalmente con fármacos y con psicoterapia, pero debe ser entendida de una forma holística (empezamos a oír hablar de la psiquiatría nutricional), al igual que en otras enfermedades crónicas como la diabetes o las cardiopatías, donde se han demostrado grandes beneficios.

Así, para cuidar nuestra salud mental, podemos tener en cuenta los diferentes factores:

Una dieta pobre, los estresores psicosociales, la inactividad física, la obesidad, el hábito tabáquico, la permeabilidad intestinal alterada, una pobre gestión emocional, mala higiene del sueño, afectan de forma directa a nuestro estado de ánimo y por tanto, a nuestra salud mental.

Por suerte, estos factores sólo dependen de nosotros, tomemos el control, porque nuestro estilo de vida puede determinar en gran medida nuestra salud mental, además las dietas de alta calidad como la mediterránea, contienen todos los nutrientes necesarios para un correcto funcionamiento de nuestro cerebro.

Blanca Carreras Huertas – Psicóloga Activa Mutua

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